El «Premio a la imaginación ecológica realizada,
convocado por la Fundación Ecología y desarrollo,
en su VII edición,
ha sido concedido a la

 

 

Escuela especial número 9 «Ruca Antu»
de Junín de los Andes, Huiliches, Neuquén, Argentina.

 

 

Tras el análisis de todas las candidaturas para el premio a la Imaginación Ecológica Realizada en su VII Edición, la Fundación Ecología y Desarrollo ha considerado que todos los proyectos presentados merecen el reconocimiento porque suponen un aporte importantísimo al cambio de actitudes mediante la generación de aptitudes en nuestra relación con los recursos naturales. Por otra parte, la mayoría de ellos trabajan con la población infantil y/o juvenil que es quien tiene toda la potencialidad del cambio. Por su esfuerzo, su constancia y su contribución a un mundo más sostenible y más justo, felicitamos calurosa y afectuosamente a todos y les deseamos coraje para continuar en la línea comenzada, en el convencimiento de que cuantos más seamos más lejos llegaremos.

Desgraciadamente no podemos conceder el premio a todos, por lo que se ha elegido el que combina más y mejor los distintos planteamientos y elementos utilizados. Se trata de la experiencia «Ecoleños» que lidera la Escuela Especial n 9 Ruca Antu (Casa de Sol en mapuche) de Junín de los Andes en el Departamento Huiliches de la provincia de Neuquén, Argentina.

Se trata de fabricar los «ecoleños» a base de una pasta de papel que se realiza con el que se recoge de reciclaje. La técnica, rescatada de la memoria colectiva de la localidad y muy sencilla, puede ser elaborada en cualquier hogar, y se ha mejorado para producirla de manera tecnificada, lo que supone un aumento de la eficiencia y la posibilidad de crear puestos de trabajo.

En este proyecto se han combinado armónicamente la innovación; el aprendizaje de técnicas tradicionales; la aproximación a un problema medioambiental que incide en un área sensible y en los sectores de población más pobres, desde el método científico; la participación de niños y la implicación a través de ellos y sus familias; la implicación de otros centros en la fase de construcción de los elementos necesarios; el esfuerzo en la difusión del proyecto como buena práctica que ha llegado incluso al país vecino Chile que ha solicitado capacitación; la utilización del dinero conseguido en los premios para la implementación del propio proyecto.

Por último, felicitar a la profesora Maria Rosa Teti, alma del proyecto y darle nuestros ánimos para que nunca decaiga su entusiasmo puesto que es el motor de acciones de gran importancia.

 

Vea la nueva convocatoria que hace la Agenda'2003 (VIII edición del premio).